La nueva luminaria de Lukas Heintschel: un diseño poético que demuestra que la luz puede hacer algo más que disipar la oscuridad. La L10 TWN puede utilizarse para contar historias o poner acentos.
Las buenas historias comienzan con una luz cálida. Ya sea una vela parpadeando sobre la mesa o un pequeño foco iluminando las líneas que estás leyendo. La luz toca la retina y las emociones.
La L10 TWN de Lukas Heintschel también va más allá de lo puramente funcional. El diseñador experimentó con la incidencia de la luz, las siluetas y los materiales. Al final, le convenció un tubo de aluminio arquitectónico. "Es mínimamente invasivo y después, a través de las distintas superficies en combinación con una base, se convierte en un objeto complejo y minimalista"
Dos materiales forman una alianza estética: la piedra y el tubo de aluminio entran en una unión visible, creando una forma limpia y geométrica. La base se presenta en tres versiones, cada una de las cuales crea un nuevo acento: a veces representa el minimalismo con mármol negro, a veces lo acogedor con travertino u hormigón. En todos los casos, se caracteriza por un diseño arquitectónicamente sofisticado.
L10 TWN es más que una lámpara: es un escenario para la luz. Su poético diseño dirige la radiación y revela que la luz puede hacer algo más que disipar la oscuridad. Brilla, calienta o resplandece. Con la ayuda del regulador de intensidad, se puede crear una amplia variedad de ambientes: cuanto más oscuro sea el ajuste, más cálida será la luz. El ajuste más brillante transmite claridad y luminosidad. La lámpara brilla entre ocho y diez horas gracias a su batería recargable y también puede funcionar con cable.
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