Encastrada como una joya en las colinas morrenas que se alzan junto al lago de Garda
¿Puede una obra arquitectónica inserirse en el entorno natural sin dominarlo, sino amoldándose armónicamente a él? La respuesta es sí y toma forma tangible en Villa Emerald, un proyecto de Grupo Building, diseñado por Boffa Petrone & Partners.
Encastrada como una joya en las colinas morrenas que se alzan junto al lago de Garda, Villa Emerald toma su nombre del color del color de las aguas en las que se refleja, en una armoniosa conexión con el paisaje que la rodea. Respetuosa con la morfología del lugar, la villa mantiene visible en su estructura el perfil sinuoso de las colinas, con vistas a una gran zona exterior donde hay una piscina y un solárium. Su singular forma de «boomerang» y la zona interior acristalada ofrecen perfectas vistas al lago, mientras que la fachada exterior del edificio es totalmente ciega, a excepción de la puerta de entrada. Con esta estructura, que por un lado revela y por el otro oculta, se ha conseguido realzar el precioso paisaje del Garda sin perder ni un ápice de privacidad allí donde sea necesario.
Villa Emerald establece conexiones no solo entre la naturaleza y la arquitectura, sino también entre la arquitectura y el arte; se caracteriza por una cuidadosa elección de los materiales y acabados, así como de los elementos decorativos, que se traduce en un edificio sofisticado y nada excéntrico.