La Volcanita Negra se asemeja a una voluptuosa llama negra convertida en piedra. En un instante extraordinario, parece haber sido capturada y congelada para la eternidad. Su fuerza dramática reside en el hecho de que podemos imaginarla fácilmente bailando, como si aún contuviera todo su potencial de movimiento ondulante. Intensa y sensual, sumerge deliciosamente al espectador en una suave dicha.
En blanco, adquiere un nuevo nombre: Estalagmita blanca. Más luminosa, armoniza suavemente con un espíritu claro y poético.
Tanto en blanco como en negro, su aspecto a la vez elegante y cálido, con una textura que recuerda al cuero, aporta con gusto un contraste refinado y elegante a cualquier paleta interior.
---