El evaluador inspeccionará cuidadosamente las puertas interiores, comprobando la integridad estructural de cada puerta, el mobiliario y los mecanismos en busca de fallos, daños o desgaste. La duración de la inspección variará en función del número de puertas que se comprueben, pero una vez finalizada la inspección, recibirá un informe en el que se detallará la calificación de apto o no apto de cada puerta.
Si una puerta cortafuegos no supera la inspección, el informe incluirá recomendaciones sobre los trabajos de reparación necesarios para adecuar las puertas a las normas y garantizar que sean aptas para su finalidad.
¿Por qué es importante una inspección de puertas cortafuegos?
Las puertas cortafuegos son una parte fundamental de la estrategia de seguridad pasiva contra incendios de un edificio. Son tan importantes como comprobar la batería de un detector de humo o la presión de un extintor.
Unas puertas cortafuegos que funcionen correctamente ayudan a evitar la propagación de incendios y proporcionan a las personas una vía segura de evacuación. La compartimentación ayuda a privar al fuego de oxígeno y, en última instancia, a sofocarlo.
El uso diario de las puertas cortafuegos puede dañar la puerta y su entorno. Con el tiempo, esto puede afectar al rendimiento de la puerta, disminuyendo su eficacia en caso de incendio. Recomendamos realizar una inspección cada 12 meses (cada seis meses si se encuentra en Escocia) para detectar cualquier fallo o desgaste que pueda hacer que la puerta falle en caso de incendio. Una inspección periódica también le proporcionará tranquilidad y la prueba documentada pertinente que necesita para cumplir la normativa de seguridad contra incendios.
La legislación sobre seguridad contra incendios de Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda del Norte destaca las responsabilidades legales de reducir el riesgo de propagación del fuego dentro de un local.
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