
Factor crítico para garantizar la seguridad del usuario y cumplir con las normativas de responsabilidad civil (como el CTE en España) en entornos comerciales húmedos o públicos de alto tráfico.
Determina la capacidad del material para soportar cargas mecánicas pesadas de equipos y el tránsito peatonal constante sin que se produzcan fallos estructurales.
Influye en la resistencia del material a las heladas y a las manchas, algo fundamental para mantener la integridad estética a largo plazo en climas exteriores rigurosos (norma UNE-EN ISO 10545-3).
Mide el grado de consistencia del color entre las piezas, lo cual es vital para lograr un acabado arquitectónico profesional y uniforme.
