
Los profesionales deben verificar niveles altos de resbaladicidad (conforme al CTE en España) para mitigar riesgos de responsabilidad en áreas públicas húmedas y zonas de paso comerciales de gran afluencia.
Una alta capacidad de carga estática y dinámica garantiza la durabilidad bajo tráfico intenso, paso de equipos de mantenimiento y tensiones estructurales en entornos urbanos.
Una porosidad mínima previene los daños por ciclos de hielo-deshielo y las manchas químicas, lo cual es fundamental para el mantenimiento a largo plazo en climas rigurosos.
Los valores altos de SRI reducen el efecto de isla de calor urbana, cumpliendo con los requisitos de edificación sostenible y mejorando el confort térmico en grandes superficies.
