
La porcelana vitrificada de alta densidad o las superficies sólidas (solid surface) garantizan la resistencia a largo plazo frente a los agentes de limpieza químicos y a los impactos en entornos comerciales.
La alineación precisa entre la altura del caño del grifo y la profundidad del seno es esencial para evitar salpicaduras y garantizar el confort del usuario profesional.
Los materiales de baja absorción evitan la proliferación bacteriana y las manchas permanentes, lo que reduce los costes de mantenimiento a largo plazo en aseos de hostelería o públicos.
Los lavabos pesados de piedra o cerámica requieren estructuras de soporte reforzadas en el mueble para evitar deformaciones o fallos en la superficie de montaje.
