
Fundamental para prevenir la degradación al entrar en contacto con materiales aislantes, contaminantes del suelo o adhesivos incompatibles en conjuntos estructurales complejos.
Determina la capacidad de puentear fisuras estructurales causadas por la expansión térmica o movimientos sísmicos sin comprometer la integridad de la barrera.
Equilibra los requisitos de control de humedad para evitar condensaciones intersticiales en la envolvente del edificio, algo crítico para la seguridad y salud estructural a largo plazo.
Define las limitaciones estacionales de instalación, lo que afecta a la programación del proyecto y a los costes de mano de obra según las condiciones climáticas regionales.
