El doble vidrio está formado por dos láminas de vidrio separadas por aire seco o gases inertes (argón o criptón). Teniendo en cuenta que el vidrio simple (de una lámina) es un buen conductor térmico, la solución del doble vidriado tiene como meta reducir esta conductividad térmica. Siendo el vapor de agua buen conductor del calor, es entonces importante que el espacio entre las dos láminas esté bien seco. Por esta razón un desecante es integrado en el perímetro del doble vidriado. Sin embargo el espesor del vidrio tendrá poca influencia en el aislamiento térmico pero si será más importante en el aislamiento acústico. Así mismo, algunas soluciones de doble vidrio integran vidrio de baja emisividad, es decir un vidrio que ha recibido una capa de óxidos metálicos y que refleja la radiación, ya sea solar o de la calefacción.
El doble vidrio se utiliza en ventanas, puertas de entrada y fachadas.