Las puertas corredizas son puertas que se abren y/o cierran gracias al deslice de la hoja de manera horizontal. Este tipo de puerta es muy utilizada en interiores y permite ahorrar mucho espacio durante su manipulación. Al parecer las puertas corredizas datan del tiempo de los romanos. En Pompeya, Italia se pueden aún observar los rieles inferiores que servían como guía.
Este tipo de puerta se utiliza mucho en interiores. En exteriores su utilización es menor sobre todo si el sistema de rieles está expuesto, pues sería de fácil violación.
Podemos distinguir dos tipos de puertas corredizas:
- La puerta corrediza con rieles dentro del vano, ya sea en la parte superior y/o inferior.
- La puerta corrediza con rieles fuera del vano, es decir, con rieles ubicados en el dintel.
Un aspecto clave de esta puerta es el sistema de rieles con los que cuente pues si éste falla frente a un uso frecuente, habremos perdido toda su ventaja.
Para elegir una puerta corredera pongamos atención a:
-El sistema de rieles que utiliza, que sea de un material de excelente calidad para que nos evite problemas futuros.
-Si la puerta corrediza la instalaremos al interior o exterior, para que el material utilizado pueda soportar las agresiones de la intemperie.
-Las dimensiones, si la puerta corrediza tiene dos hojas, recuerde que sólo el espacio de una hoja será útil pues la otra hoja o queda fija o sigue el recorrido de la primera. Este es el caso de las puertas corredizas cuyo riel se encuentran dentro del vano.