Un hogar es una cámara de combustión concebida para la instalación de chimeneas nuevas con el fin de mejorar su rendimiento calorífico y evitar los problemas de humo, cenizas y malos olores.
Existen dos tipos de hogar:
Hogar abierto: En este caso la unidad no tiene puertas, y si las tiene es con el simple fin de evitar que las chispas vuelen dentro del salón.
Hogar cerrado: Este hogar cuenta con una puerta de cristal cerámico que permite un mejor aprovechamiento de energía y la reinyección de casi la totalidad de calor producido dentro de nuestra estancia.
Luego de habernos decidido por un hogar abierto o cerrado debemos elegir, según el número de superficies visibles que tenga nuestra chimenea, entre un hogar estándar (una sola cara visible), un hogar de ángulo (dos caras continuas visibles), un hogar de doble cara (dos caras opuestas visibles) o un hogar de tres caras visibles.
Otro aspecto importante a considerar es el tipo de fuente de energía, puede ser de leña, eléctrica, de gas, de pellets, multicombustible, etc.