Las contraventanas están formadas por paneles que se desplazan de manera horizontal para proteger los vanos y nos permiten regular el ingreso de luz, calor, viento y brindar seguridad. La gran ventaja frente a otros tipos de contraventanas es el ahorro de espacio que ofrece durante la apertura y/o cierre.
Las contraventanas correderas las podemos encontrar tanto en interiores como exteriores, siendo el uso mas frecuente como elementos de fachada.
En verano:
El sistema de contraventanas permite generar sombra y ventilar un ambiente al mismo tiempo.
En invierno:
Las contraventanas pueden contribuir al aislamiento térmico al utilizar materiales no conductores.
Para elegir las contraventanas tengamos en cuenta:
- Interior: Ideal cuando se busca un sistema de protección solar en una edificación considerada como monumento histórico.
- Exterior: Ideales pues forman parte del diseño de la fachada y pueden tener un color distinto a la fachada y tomar así protagonismo. Como las contraventanas están en continuo movimiento, la fachada adquiere dinamismo y no es más un elemento estático. Las lamas pueden ser fijas o movibles e incluso algunas pueden seguir el recorrido solar.
- Material: El material confiere una característica estética, puede ser de madera, PVC, aluminio entre otros. Tengamos en cuenta que si se ubica al exterior el material debe poder resistir bien a las inclemencias del tiempo (humedad, cambios de temperatura, etc.).